
Pamplona/Iruña
Colegiación n.º N-01933
No soy lo que me sucedió, soy lo que elijo ser.
¡Hola! Mi nombre es Idoya, Psicóloga General Sanitaria. Estoy especializada en Violencia de Género y en Terapia Familiar y de Pareja. Atiendo tanto a personas individuales como a parejas que quieran trabajar aspectos sobre su relación. Consultas online y presencial. Mi manera de trabajar está estructurada esencialmente en el enfoque sistémico, un modelo de terapia basada en la evidencia, integrando cualidades y elementos de otras corrientes para poder ajustar así el proceso terapéutico a las necesidades y especificidades de cada individuo o pareja. Este modelo de trabajo permite que se favorezca un espacio único y significativo en el bienestar y proceso de acompañamiento. Me gusta darle especial atención a lo que yo considero la base de cualquier proceso terapéutico, el vínculo. A través de una escucha plena y respetuosa, usando como motor de comunicación la curiosidad y la comprensión, quiero ofrecer un entorno seguro en el que se pueda dar sentido y entendimiento a las dificultades que se atraviesan a lo largo de diferentes momentos vitales y nos hacen sentir vulnerables. Juntas transitaremos el proceso de cambio y ajuste necesarios para manejar los obstáculos presentes y el malestar que generan, impulsando las capacidades y recursos con los que ya se cuentan y dando un nuevo significado a lo vivido. ¡Espero conocerte!
Población
Máster en Psicología General Sanitaria
2022UPV/EHU
Máster en Terapia Familiar y de Pareja
2026AVAPSI
Experta Universitaria y profesional sobre Malos Tratos y Violencia de Género
2023UNED
Formas de pago
Pamplona/Iruña
Idoya Moler Psicología
Av. Pamplona, 28, bajo 3, 31010 Barañáin, Navarra, 31010 Pamplona/Iruña
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No suelen existir unas guías o indicadores concretos que nos avisen de que sea el momento de iniciar un proceso terapéutico. Pero podemos entender la necesidad de acudir a un espacio como este cuando tenemos la sensación de que nos es más costoso o difícil el poder gestionar o resolver una situación de conflicto, de pérdida de control o de duda sobre diferentes aspectos de la vida y de nosotros mismos. Cuando esta dificultad nos limita en diferentes aspectos de nuestra vida, genera un sufrimiento significativo o nos impide vivir nuestra cotidianeidad de manera normalizada, puede ser un buen momento para acudir a un especialista.
Se trata de un proceso individualizado que atiende a las necesidades específicas del paciente y de su momento vital. Hay factores, como la gravedad del cuadro clínico, la motivación al cambio, la relación entre terapeuta y paciente, las circunstancias ajenas al espacio terapéutico, la red de apoyo social, la capacidad para poder afrontar el cambio... que modulan la duración de cada proceso. Es usual que tras la finalización de la evaluación inicial, que puede durar alrededor de un mes, se comiencen a notar ciertos cambios y una mejoría.
Cada proceso terapéutico es único porque las personas somos únicas. En terapia se establece un vínculo con el terapeuta y este vínculo, como cualquier otra relación, depende e involucra a ambas personas, con sus expectativas, sus necesidades, sus particularidades y sus preferencias. Si bien tiene la particularidad de ser una relación profesional, por lo que hay aspectos relacionales que pueden, y se aconseja, que sean planteados y trabajados en conjunto. Es primordial que se reconozcan estos aspectos para poder acomodar el espacio a las necesidades concretas de la relación y de ambas personas, terapeuta y paciente, a través de la comunicación y diálogo. En caso de que este problema o incomodidad persista, sería recomendable el valorar hacer una derivación del paciente a otro profesional.
Por parte del terapeuta sí. Exceptuando ser conocedores de situaciones que pongan en riesgo la vida del paciente o de otras personas, algún acto delictivo concurrente, o si algún médico, juez, o profesional de ese estilo necesitan algún tipo de información (en cuyo caso se expondrá únicamente la información solicitada), siendo avisado de esto previamente el paciente. Al inicio de cada proceso terapéutico se hace entrega de un contrato de confidencialidad donde se exponen estos puntos, además de un documento de protección de datos según el reglamento vigente (actualmente el Reglamento (UE) 2016/679 del Parlamento Europeo y del Consejo (RGPD) y de la Ley Orgánica 3/2018 de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales), que deberá ser firmado por ambas partes.
La particularidad de cada proceso moldea la frecuencia de las sesiones. Poniendo sobre la mesa aspectos como el criterio profesional, las necesidades de cada persona o los recursos disponibles, se puede llegar a un acuerdo sobre qué frecuencia es la necesaria en cada momento. Se trata de un proceso "vivo", en donde el progreso del proceso en sí va asimismo cambiando las necesidades que surgen del mismo, por lo que poder valorar cada cierto tiempo todos estos aspectos ayudan a poder definir qué frecuencia puede considerarse más conveniente, siempre desde el marco de la comunicación y de la autonomía en la toma de decisiones del paciente. Por lo general, al inicio del proceso se recomienda establecer una frecuencia semanal, que irá ampliándose progresivamente en función de la evolución.
Si se puede identificar en dónde se engloba el sufrimiento particular, es recomendable buscar a especialistas formados y acreditados en el tratamiento de dicha sintomatología. Pero no siempre podemos encontrar las palabras o el sentido a lo que nos ocurre, por eso durante la valoración inicial el terapeuta debe acompañar al paciente a poder acotar qué puede estar generando ese sufrimiento, y de ahí poder establecer unos objetivos concretos. Un principio esencial del Código Deontológico que adscribe a todos los terapeutas de España es el asumir la responsabilidad de ocuparse de tareas y ejercer técnicas para las cuales el terapeuta esté debidamente capacitado, evitando así cualquier tipo de daño al paciente. Por lo que se recomienda poder valorar la formación previa del profesional.